Clonación de perritos, violación de batitos
Pues hace poco apareció en los medios una nota sobre una señora gringa llamada Bernann McKinney que decidió clonar a su perro muerto llamado “Booger” (moco), porque lo extrañana demasiado. Entonces se fue a Korea, lugar donde basicamente, viven en el futuro, y unos científicos, con pelo chistoso y todo le cobraron 50,000 dólares por hacerle el favorcito. Vamos a saltarnos las 3 millones de implicaciones morales, éticas, religiosas, sociales y demás para concentrarnos en la diversión. Primeramente, ¿no se parece la señora a la mamá loca de su mejor amigo de la primaria que casi no visitaban para jugar por miedo a tener que platicar con ella? la que los saludaba como si los conociera de toda la vida y les daba de comer sandwiches de pepino con tofu y luego se ponía a platicar de cuando vivió en Bangladesh, y APARTE ESTABA LOCA. Exactamente esa:
No sólo nosotros la encontramos un poco fuera de lo normal a la pobre, a algunas personas esa cara se les hizo un poooooquiiiiito conocida y todos esos coterraneos la reconocieron poco a poco. Esto es lo que sabe de ella hasta ahora:
Está demás decir que Joyce Bernann McKinney es nuestra nueva heroína; entonces, cualquier cosa que encuentren sobre ella, pásenla como si se tratara de un órgano vital.

