No somos expertos en el género de los chupasangre -solamente si son burócratas- entonces no sabemos si existan otros churros de vampiros dignos de considerarse “lo pior del nuevo siglo”; pero sí vimos así con nuestros propios ojos dos porquerías que nos marcaron profundamente, cuan dos colmillos de apestosidad bien picuditos, y creemos muy poco probable que exista una película de vampiros reciente que haya alcanzado los niveles de peung alcanzados por ellas. ¿Y de qué películas hablamos?
1. Queen of the damned (La Reina de los Condenados)

¿Por dónde empezar con esta? Ok, por el principio: basada en una novela de Anne Rice, uno pensaría que tratándose de que antes de la película existía el libro, esta madre tendría mínimo pies y cabeza, pero no, no se trata de nada. Bueno, la “historia” va más o menos en una onda de que Lestat, el vampiro legendario o lo que sea -también aparece en Entrevista con el Vampiro- se convierte en una estrella de rock tipo Marylin Manson, y su sinfonía infernal despierta a una reina, pero no es cualquier reina, es… La Reina de los Condenados. Se supone que se trata de una deidad tan poderosa, que se capaz de destruir todo a su paso. ¿Y cómo lo destruye todo? ¡Con bailecitos dizque sensuales y efectos especiales bien chafotas!:
Aaliyah, la chica que interpreta a Akasha, la “reina de los condenados”, desgraciadamente murió un tiempo después de la filmación de la película; y pues, el hubiera no existe y esas cosas, pero si le hubieran dicho que esta sería su última película no creemos que hubiera aceptado hacerla, porque, vamos, camán.
2. Drácula 2000

Y no queremos ahondar mucho en esta babosada, porque luego nos hierve la sangre (¿vieron? ¡la sangre, porque estamos hablando de vampiros, JAJA) pero esto sí es como que lo pior de lo pior. A un guionista mamuco se le ocurrió que para agregarle MíS misticismo a la leyenda de Drácula habría que agregarle que el mayor de los vampiros es realmente JUDAS, EL APOSTOL QUE VENDIí“ A JESíšS POR UNAS MONEDAS DE PLATA y que su castigo fue la inmortalidad. Don’t meim (no mames). Y luego sale un viejito que supuestamente es Van Helsing, y hay una vieja en Nueva Orleans que sueña con vampiros, y unos weyes que quieren robar un tesoro en un museo y chichis. Y ya. Si no la han visto, no la vean por favor, ni siquiera como experiencia kitsch o algo; si la ven van a griarle a la pantalla que se calle el hocico. Ah y luego sale Gerard Butler, muchos años antes de convertirse en actor de porno soft gay. Dios, esto tiene todos los elementos para mega-apestar y lo logra con creces. A continuación la escena final.
Bueno, pues, a lo que nos truje: ¿Cuál de las dos apesta más?
¡A votar, raza!