Caso en cuestión: Rafita Balderrama. Es muy bueno que haya decidido mejorar su vida y bajar tantos kilos (lleva como 90) a través de una operación un tanto riesgosa. Eso no se puede negar, se necesita una voluntad de hierro -nosotros no podemos bajar NI UN KILO- para no volver a caer en el círculo vicioso de la mala nutrición.
Dicho esto, antes Rafita era bien divertido, ahora, em, no.
Antes, paradójicamente estaba lleno de energía y era sorpresivamente flexible y con mucho mejor condición física que el 95% de los mexicanos. Por alguna razón, ahora no es tan chistoso, es como que medio chistoso. ¿Será que la demás chistosez se le fue con los kilos o algo? Y luego de repente sale en la tele y la gente le aplaude sus logros y todo excelente, pero a veces hace comentarios tipo “ya le dije a mi vieja que me le voy, ahora que soy bien galán”, o como que creyéndose modelo, y pues… no.
¿Qué sugerimos? ¿que vuelva a engordar 800 kilos? No, de hecho no sabemos si este “problema” tiene solución. Solamente queríamos dar una opinión no solicitada sobre un tema biiiiieeeeen relevante. No se preocupen, en el próximo post discutiremos que conductora de TVO estaba mejor.

