¡Amiguitos! ¿Quieren oir una historia? í‰rase una vez la Industria del Entretenimiento, un ente benigno y lleno de amor que se dedicaba a llevarle alegría y buenos momentos a la gente. Todo, a precios “módicos”. Y así fue por muchos años.
Hasta que un día, apareció un mounstro, con un parche en el ojo y con la piel de aluminio y policarbonato, el cual se dedicó a envenenar a la gente con entretenimiento robado. La gente, primero cautelosa, fue descubriendo que lo aquel mounstro ofrecía, aunque de menor calidad, era lo mismo que lo que la Industria del Entretenimiento les traía, sólo que casicasi gratis. Y la Industria del Entretenimiento se fue quedando olvidada en un rincón, cual muñeca de trapo.
Pero entonces, el duendecito de la fantasía, dedicado a vender cosas innecesarias a las personas tuvo una brillaaaante idea:
- Hola, Industria del Entretemiento, ¿por qué estás tan triste?
- Duendecito de la fantasía, hace mucho que no te veía, ¡me da mucho gusto! ¿Cómo te fue con esa campaña de cigarros?
- Me fue muy bien, Industria, de hecho me dieron un premio y todo. Pero dime, ¿que te trae tan cabizbaja, Industria?
- Lo que pasa es que el maloso del Mounstro de la Piratería, se llevó a todos mis amiguitos. Los tiene engañados, les vende lo que yo produzco a precios accesibles, y no se qué hacer. Extraño mis abrigos de oro puro, y bañarme en champaña.
- Ya veo, Industria. ¡Pero YO te puedo ayudar! Vamos a hacer unos spots donde haremos sentir mal a los que se junten con el feo Mounstro Pirata. Y los vamos a proyectar en el cine antes de cada función, para hacerlos pasar un mal rato y que lo piensen dos veces antes de regresar al regazo del Mounstro. Los atacaremos por el lado de la moralidad, les recordaremos que juntarse con el Mounstro Pirata es malo y que sus hijos se lo recriminarán de las peores maneras. Funcionará, Industria del Entretenimiento, ¡ya lo verás!
- Muchas gracias, Duendecito de la Fantasía. No se que haría sin ti.
Y así pasó mucho tiempo. Los anuncios aparecieron y lograron el objetivo de inquietar a la gente, de sacarla de su zona de confort y cuestionar su devoción al Mounstro de la Piratería. Pero desgraciadamente no lograron alejarlos a uno del otro.
- La gente sigue con el Mounstro y yo aquí solita. Me prometiste que me reunirías con ellos, Duendecito, ¿qué pasó?
- Es difícil explicarlo, te podría dar números aburridos y enfadarte hasta la muerte, pero sólo te puedo decir, la gente no tiene lado. ¡Pero no temas! El último ataque será el más potente. Verás, si hay algo que la gente no puede soportar son las amiguitas mamonas de sus hijas. Vamos a producir un spot en el que las amigas se burlen y humillen a su hijas por pendejadas. No lo aguantarán y ahora sí regresarán a ti.
- Pues eso espero, porque si no te chingo.
- ¿Qué?
- Digo, gracias, eres un lindo.
Y así fue. El nuevo anuncio ponía a una pobre niña, siendo el objeto de las burlas insípidas de las dos adolescentes más mamonas del mundo:
Y todos fueron felices para siempre.
Sólo que no. Porque en vez de quitarle las ganas de a uno de comprar piratería, le dan más ganas. Así como que de comprar más piratería que nunca y enterrar a las morritas mamonas que se burlaron de nuestra hija en una torre de dvd’s de Esposas Desesperadas y Rápido y Furioso 2. Y de castigar a nuestra hija por andarse juntando con esa chusma.
Hablando en serio, este es el intento más desesperado y patético por parte de la Canacine de crear “conciencia” entre las masas. Nomás les falta la tecnología de que salga de la pantalla una mano, y les de pequeños manazos por portarse mal.
Peung.