Viaje al Centro de la Tierra fue estrenada en México la semana pasada. Se trata de una cinta de aventuras dominguera al extremo, que utiliza la tecnología de la tercera dimensión para hacerla más divertida.
Excepto que en México se les olvidó repartir los lentes 3D. Sin ellos, la película se convierte en una serie de escenas ligeramente conectadas entre sí donde, digamos, el ataque de un dinosaurio hacia la pantalla o el vuelo de aves fluorescentes es mucho menos espectacular de lo que se espera, y es así donde el espectador se da cuenta más fácilmente de los huecos en la trama y de que los efectos especiales sin la ayuda de los lentes se ven más acartonados de lo normal. No nos malentiendan, una película puede tener la peor historia del mundo, pero si está realizada para verse en tercera dimensión, POR LO MENOS se vuelve entretenida (por Dios, SPY KIDS 3D es el mejor ejemplo de esto). La cosa es que las distribuidoras mexicanas de cine, si no traducen mal los títulos de las películas, o rebanan a algunas de contenido fuerte para que puedan alcanzar una clasificación familiar, ahora también hacen este tipo de cosas.
Lo que sea, la única manera de ventilar correctamente nuestro gran enojo, es, adivinaron, ¡con un poco de LOL!