En Estados Unidos están a punto de estrenar una película titulada Orphan -La Huérfana- que trata sobre un matrimonio que adopta a una niña que resulta ser más mala que Catalina Creel y el T-Rex de Jurassic Park 2 revueltos.
¡Bostezo! Películas con niños diabólicos hay un montón y con mejores niños diabólicos. “Pero esperen, esta película va a ser diferente, ¡lo juramos!”, dice la máquina publicitaria hollywoodense, y el público dice, “sí, seguro”. Y los publicistas aseguran que esta peli es mejor porque tiene un final inesperado, pues, desde que salió El Sexto Sentido, al final de TODAS las películas de terror, resultaba que unos muertos pensaban que estaban vivos.
“Pero este final es tan inesperado, que realmente no te lo esperas, vas a tener que ir al cine a averiguarlo por ti mismo, cackle cackle”.
Y sí, el final es inesperado, pero también es completamente ridículo. Es aquí donde empieza nuestro dilema ético creado por el internet. Hace unos días nos topamos con la “sorpresa” de la película, y casi casi salíamos corriendo a compartirles “la sorpresa” porque camán, está bien chingona (chingona-mal), pero luego una cosa, parecida a la conciencia, pero del internet -era como Pepe Grillo, pero adicto al cristal y con una cuenta en X-tube- nos detuvo en seco, y nos hizo preguntarnos, ¿para qué arruinarles la película a los peungsters?
Después de un cortísimo examen de conciencia, lo decidimos: 1) de cualquier manera, muy poca gente verá esta película, 2) la “sorpresa” tiene el potencial de lograr que más gente vaya a ver la película al cine, porque es acá, comedia pura, 3)camán, de todas maneras, si no lo compartimos nosotros, lo pueden ver en otra parte. Es por eso que en efecto, nuestra conciencia nos dicta el camino correcto, el cual es, decirles que pedo con La Huérfana.
Si están seguros que de verdad quieren conocer “el secreto de Esther” -y créannos, quieren saberlo-, descúbranlo después del click.